 Desde este Foro “Ciudadanos por la Isla”, venimos insistiendo desde hace años en la necesidad de dotar a San Fernando de un nuevo reglamento de Participación Ciudadana. Muy necesario para que de manera gradual y progresiva haya una cada vez mayor implicación de la ciudadanía en la vida pública y municipal.
Sabemos que es muy difícil que esta insistencia nuestra sea atendida por la mayoría de la clase política. Se llenan la boca, cuando están en la oposición o cuando llegan unas elecciones locales, de desarrollar la participación ciudadana, pero cuando llegan al poder, lo olvidan, porque les es muy molesta la existencia de mecanismos de control y de participación de los ciudadanos. Pero si somos objetivos, nos parece una desfachatez, que sean capaces de prometer en sus programas electorales, lo que no practican internamente en sus propias formaciones políticas. Salvo pocas honrosas excepciones, el papel que le suelen dejar a los militantes es la de arropar y aplaudir a sus dirigentes, impidiéndole cualquier intento de participación activa en la toma de decisiones. No tienen ningún escrúpulo en incumplir lo contemplado en el artículo 6º de la Constitución, donde además de atribuir a los partidos políticos un lugar destacado en la organización del Estado, establece que la estructura interna y el funcionamiento de los partidos deben ser democráticos.
¿Quién elige a los candidatos? Saben que están limitando la acción más importante de la democracia que es el derecho al voto, a elegir una lista cerrada y confeccionada a criterio de unos pocos. Saben que la organización y el funcionamiento democrático de los partidos es una herramienta pedagógica fundamental para que el ciudadano aprenda a vivir en democracia, y que además, se implique en la política. Les importa un rábano, ya que la realidad indica que la evolución de las organizaciones políticas en el sistema político español ha llevado a la mayoría de los partidos a ser una maquinaria eminentemente electoral, donde el papel del afiliado/a o militante se ve reducido o bien a la acción pasiva de secundar las consignas emanadas de los órganos o bien a ser un peón más dentro de una gran maquinaria electoral. Y donde lo mas grave es, que los intereses generales quedan relegados a un papel secundario en las prioridades de los políticos. Es lamentable tener que llegar a la misma conclusión que Pérez Reverte, cuando escribió: “Son oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Algunos, sin tener el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida”. Si descartamos la voluntad política de propiciar la participación ciudadana, no nos queda mas que la voluntad ciudadana para arrancarla e instaurarla. Pero para ello, los agentes sociales presentes en el Consejo de Participación Ciudadana, deben abandonarlo hasta que no se elabore un nuevo Reglamento de Participación Ciudadana, fruto de un amplio consenso político y social. Su complicidad en la farsa actual, está perjudicando el necesario desarrollo de los cauces de participación necesarios para darle el verdadero sentido democrático a la acción del gobierno local.
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