LA AMBICIÓN DE PODER. Enviado el: Domingo, 6 de Junio del 2010 (15:54:39)
Tópico: Noticias del foro
|  El que niega su propia vanidad suele poseerla en forma tan brutal, que debe cerrar los ojos si no quiere despreciarse a sí mismo.
Cada vez más se estila en la clase política el estilo de hablar mal de los demás porque al parecer es la única manera de parecer buenos. A los ciudadanos lo único que nos salva es la verdad. Pero esa verdad la tenemos que buscar y la verdad es, que no nos lo ponen fácil.
En el momento actual, los políticos y sus partidos son solamente mascaradas que representan un papel en la obra teatral de SU PROPIA conveniencia, y la infamia de seguir perpetuándose en el poder. Bombardean continuamente la mente casi inválida de la población con manifestaciones, argumentos vacíos, panfletos, falsedades, periodiquitos, etc., para satisfacer sus propias vanidades y sus ambiciones de poder.
Un ejemplo de lo que decimos, lo encontramos aquí mismo, en nuestra ciudad. Las declaraciones, las justificaciones, los argumentos que se han empleado para romper el pacto político de gobierno, o bien, para sacudirse la responsabilidad en el robo de los cerca de 8 millones de euros de la caja municipal ( carta abierta del cuestionado alcalde Manuel Mª de Bernardo), es la prueba del algodón de que la embriaguez de poder, hace que la vanidad del político sea mayor que su inteligencia. Vanidad que alimentan los denominados aduladores que le rodean, y como decía Antistenes: “Vale más caer entre las patas de los buitres que entre las manos de los aduladores, porque aquellos sólo causan daño a los difuntos y éstos devoran a los vivos”.
A la larga lista de adicciones, que impactan nuestra sociedad, nuestras familias y a las personas que las padecen, hay que sumarle “la ambición por el poder”, que se ha convertido en un fenómeno bio-psico-social. Da la impresión de que nuestro alcalde presenta síntomas de esta adicción, lo demuestra con su actitud ante el desfalco de la caja. El no reconocer que las pruebas sobre su dejadez de funciones lo convierte en el responsable político del mismo; el seguir levantando las manos en un gesto de honradez que nadie ha cuestionado hasta ahora; el querer apuntarse todas las inversiones realizadas por otras administraciones, cuando lleva dos años sin presupuesto municipal, etc.
En estos momentos, estamos sin gobierno local. El alcalde se ha pegado como una lapa a los actos programados para la conmemoración del bicentenario, en un intento de lavar su imagen dentro y fuera de la Isla, rodeado por un equipo de gobierno en minoría, que carece del poder moral para seguir gobernando. Y ellos lo saben. |
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